El Instituto para la Resiliencia ante Desastres ha publicado su reporte sobre los desafíos de la continuidad operativa en Chile. Una de sus principales conclusiones es que como los servicios críticos son redes que dependen unas de otras, la continuidad operativa debe abordarse desde una visión sistémica en la que cada actor ponga de su parte para generar un sistema más resiliente.

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En el marco de la resiliencia ante desastres y de adaptación al cambio climático, se ha vuelto cada vez más relevante incorporar los conceptos de infraestructura resiliente o infraestructura sostenible en las líneas vitales y en el desarrollo sostenible de ciudades y países, esto por el rol trascendental de la continuidad operativa. Eventos como el terremoto del 27 de febrero de 2010, los aluviones de Atacama en 2015 o la contaminación con petróleo del agua potable de Osorno en 2019 dejaron en evidencia que resulta urgente contar con planes de continuidad operativa que permitan mantener en funcionamiento servicios críticos como la energía, las redes sanitarias y las redes viales en caso de desastres de gran magnitud. De hecho, las consecuencias indirectas del daño a la infraestructura crítica puede ser 20 veces mayor al costo de la infraestructura dañada según un informe del Banco Mundial.

Como un aporte a este debate, el Instituto para la Resiliencia ante Desastres presenta el reporte Una visión sistémica para afrontar el desafío de la continuidad operativa frente a desastres en Chile, donde se abordan el contexto, las fortalezas y desafíos de la continuidad operativa en nuestro país. A partir de fuentes documentales y fuentes vivas, el informe muestra cómo ha ido creciendo el interés y la preocupación por la continuidad operativa de las líneas vitales en todos los sectores —Estado, industria y academia—. Estos sectores reconocen que aún falta avanzar mucho en materia de investigación académica (para comprender el funcionamiento de los servicios críticos y su interconexión), en legislación, planes de emergencia y coordinación público-privada para asegurar la continuidad de los servicios críticos y líneas vitales en situaciones de crisis, entre otros puntos.

Sin embargo, también se reconoce que hay fortalezas en el manejo de emergencias y en la madurez de la industria de las aseguradoras, que ya ha desarrollado sus propios mapas de amenaza de inundaciones, de sismos y tsunamis, y puede proveer recursos frescos para una rápida reconstrucción a sus asegurados.

Una de las conclusiones principales del reporte es que este problema no puede seguir abordándose desde una visión parcelada. La continuidad operativa ante desastres es un problema sistémico: la interrupción de un servicio puede interrumpir otro y ese, a su vez, puede provocar daños o interrumpir otro servicio, como en una cadena de dominós. Si uno de los servicios robustece su resiliencia, eso beneficia al resto. Pero si el resto de los servicios no mejora su resiliencia o la mejora sin considerar los efectos que tiene sobre otros sistemas, entonces la inversión de uno de los servicios tendrá muy poco impacto en el caso de un desastre. Además, no puede abordarse la continuidad operativa sin abordar también la vulnerabilidad social, ya que los grupos más vulnerables son los que más sufren las consecuencias de un desastre.

Las 14 tareas de la Estrategia Creden son la carta de navegación para priorizar las iniciativas que buscan mejorar la resiliencia ante desastres, además de entregar una visión sistémica sobre el problema de la resiliencia, reconociendo que cada organismo debe hacer su propia contribución. No hay una sola entidad que pueda agrupar toda la I+D+i+e, como tampoco hay ninguna línea vital que pueda funcionar como ente independiente. La resiliencia depende de cada actor, pero también de la cooperación entre actores.

 

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Esta publicación debe citarse de la siguiente forma:

Harnecker, B., Fortuño, C., Román, J. (agosto de 2020). Una visión sistémica para afrontar el desafío de la continuidad operativa frente a desastres en Chile (Reporte). Instituto para la Resiliencia ante Desastres.