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Por Daniel Epprecht, Director Regional de ONEMI Los Ríos
Imagen de portada: hundimiento del pavimento en Valdivia. Créditos: Archivo Fotográfico Dirección de Arquitectura


Estamos ad portas de conmemorar 60 años del terremoto de mayor magnitud registrado en la historia de la humanidad. El 22 de mayo de 1960, la tierra se sacudió con tal fuerza que devastó el territorio entre Talca y Chiloé, cobrando la vida de miles de personas y generando olas que no solo arrasaron la costa chilena, sino que además causaron estragos y muertes en lugares como Japón, Filipinas y Hawái​.
Fue tal el impacto de ese terremoto, que marcó a fuego nuestra identidad. Habitar este país está fuertemente ligado a lidiar, periódicamente, con este tipo de eventos. Pero también con sacar lecciones e incorporar ese conocimiento en nuestra vida diaria, para que como sociedad estemos mejor preparados ante la eventualidad de enfrentar un cataclismo, como el ocurrido hace seis décadas.

La más evidente de ellas —y que ha permitido evitar un mayor número de víctimas fatales tras un sismo en Chile— ha sido la constante revisión y adaptación de la reglamentación de la construcción antisísmica que se ha venido trabajando desde hace ya casi un siglo, desde 1928.

Y es ese el camino, el de las lecciones aprendidas, el que como ONEMI hemos emprendido en los últimos años. Esa mentalidad nos ha permitido enfocar nuestro trabajo, no solo a la entrega de una respuesta eficiente desde el Estado frente a emergencias, sino también a transformar a aquellos que habitan zonas de riesgo en comunidades resilientes.

En esa línea, tras el punto de inflexión que significó el terremoto de 2010 para ONEMI, hoy nuestra institución cuenta con protocolos y procedimientos que nos permiten tener una respuesta eficiente y oportuna frente a cualquier emergencia. Se establecieron direcciones regionales en todo el territorio nacional, con tecnología, telecomunicaciones y recursos que nos permiten, monitorear y hacer frente a las amenazas presentes en nuestra región.

En el actual contexto que nos ha obligado a cambiar nuestra cotidianidad para hacer frente a la pandemia por COVID 19, ONEMI ha actualizado sus protocolos y ha incorporado esta nueva variable, actualizando las recomendaciones sobre qué hacer antes, durante y después de una emergencia.

A nivel de prevención, en los últimos años hemos implementado simulaciones y simulacros de evacuación de borde costero, en los que han participado casi 200.000 personas en la región, con el fin de que conozcan sus vías de evacuación y puntos de encuentro frente a una emergencia.

Asimismo, como Dirección Regional hemos desarrollado una batería de cursos para capacitar a jefes comunales de emergencias, juntas de vecinos, servicios públicos que en definitiva van todos en pos de generar comunidades Resilientes ante el Riesgo de Desastre y en donde destacan los cursos CERT, Informantes Mercalli, PISE, Microzonificaciones del Riesgo y —por qué no nombrarlo— la aplicación de la encuesta de factores subyacentes del riesgo. Esta es una metodología inédita a nivel mundial, creada en nuestro país y que permite enfrentar aquellos factores que subyacen al riesgo de desastres, mediante inversiones públicas y privadas, basadas en información que esta encuesta otorga para no depender principalmente de la respuesta y la recuperación después de los desastres, y que contribuye al desarrollo sostenible. Todas estas acciones tienen como objetivo instalar en la comunidad las herramientas y capacidades para enfrentar una emergencia de la mejor manera, así como promover una cultura preventiva.

En el actual contexto que nos ha obligado a cambiar nuestra cotidianidad para hacer frente a la pandemia por Covid 19, nuestra institución ha actualizado sus protocolos y ha incorporado esta nueva variable, actualizando las recomendaciones sobre qué hacer antes, durante y después de una emergencia. Con ello, hemos promovido la inclusión de mascarillas, guantes y alcohol gel en los kits básicos de emergencia que cada familia debe tener en sus hogares, además de modificar las indicaciones para la evacuación ante una eventual emergencia, manteniendo la distancia social y las recomendaciones del Ministerio de Salud para evitar contagios.

Este nuevo aniversario del terremoto de 1960 nos permite rememorar el pasado y poner en valor todos estos aprendizajes. Es importante tener estos espacios de conmemoración, ya que el olvido frena los aprendizajes y la resiliencia de la comunidad.

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